miércoles, 11 de diciembre de 2013

Todavía hay ganas


- Mira que tuve mala suerte en el amor. Pero yo ligaba, ¿eh? Que tuve un montón de pretendientes que me invitaban a salir. Claro que tenía que ir siempre acompañada a todas partes, que si no, no me dejaban hacer ningún plan. 

¡Si mis padres se llegan a enterar de aquella vez que nos escapamos a El Escorial tu abuela y yo con un par de mozos guapísimos, sobre todo el que le tocó a tu abuela! Nos vinieron a buscar en coche, nos tomamos unas copas y nos sacaron a bailar. Después quedamos juntos más veces así medio a escondidas, porque la verdad que los chicos no parecían ir en serio y se ve que sólo querían pasar el rato, y nada, pues nos acabamos olvidando de ellos, ¡a otra cosa!, que eso no interesaba (…).

Y luego recuerdo aquella fiesta a la que me invitaron unos chicos militares. Fíjate el despliegue de todo, que habían preparado tantas cosas, que al día siguiente tuvieron que repetir la fiesta para poder aprovecharlo todo. Todos guapos y elegantes con sus uniformes. Mi padre me dijo que si no iba con una de mis hermanas, que no me dejaba ir, así que fui con Mercedes y ahí es donde ella conoció a su marido, en un flechazo, así, a primera vista. Yo fui con mucha ilusión a la fiesta, hija, pero para mí no había nada, y mi hermana que iba de mi acompañante, mira la suerte que tuvo (…).

Si es que he ido casando a todas mis hermanas. Íbamos un día tu abuela, una amiga y yo paseando, y mi amiga dijo: “¡Mirad, ese es el hombre de mi vida!”, señalando a un chico con muy buena planta. Y de su vida nada, que aquel chico en quien se fijó y de quien se quedó prendadito fue de tu abuela y no de mi amiga, y al final mira tú, se casaron y todo. Es que tu abuelo siempre iba como un pincel (…).

Pero a mí el que me gustaba era Carlos Briones, ¡me tenía loca! Era un caballero, educado, interesante, y tan guapo que parecía un modelo. Y encima era un buen partido, porque su padre era dueño de la empresa de los autocares de Madrid. Y como tenía muy buenas relaciones en el mundo de la farándula, estábamos todo el día yendo a fiestas, estrenos y espectáculos. ¡Qué hombre más interesante, qué bien lo pasábamos! Dos años que estuvimos juntos. Y lo que pasó fue que me enteré de que era maricón. Que en aquellos tiempos eso era pecado, y claro, lo que tenía conmigo era una tapadera seguro, pero fíjate que yo creo que en realidad tenía algo con el hermano de mi amiga, porque íbamos siempre los cuatro juntos y a mí no me parecía normal que se llevaran tan bien ni que fueran tan amigos, así, dos chicos. Era muy raro. Y no sabes el disgusto. Que ni me lo dijo a la cara, me enteré con el tiempo… Luego resulta que por lo visto se murió bien joven el pobre (…).

Y me acabé casando con Pablo, que yo no estaba ni enamorada ni nada, pero ya tenía 36 años y era lo que había que hacer. Es que claro, comparado con Carlos, Pablo era un soso y un aburrido, y además no me dejaba ni a sol ni a sombra, ¡qué pesado era! ¡Cinco años que estuvo detrás de mí hasta que lo consiguió! (…) Y 21 años estuvimos juntos hasta que se murió.

- ¡Puf! Pues casi que yo ya voy tarde para casarme, tía – la interrumpí.

- No, si es que en esa época si no te casabas, te quedabas para vestir santos, y además que a nosotras ni nos educaron para trabajar ni nos dejaron estudiar, que a una de mis hermanas le hubiese gustado estudiar farmacia pero no pudo. Ahora ya podéis elegir lo que queréis hacer, y no tenéis que depender de un padre o de un marido. ¡Si hasta podéis elegir si os queréis casar o no y no pasa nada! Pero te voy a decir una cosa: el buey solo, bien se lame. Y para qué vas a aguantar tú a nadie si estás tan ricamente entrando y saliendo cuando quieres. Ahora tenéis más libertad para elegir.

- Sí tía, tenemos más libertad pero el problema es que ya casi no tenemos opciones que escoger – contesté.

- Claro, porque los tíos están ya todos agarrados o ya han pasado por eso y ahora no quieren líos, o son de la otra acera, que ahora eso ya no está prohibido, ¿eh?

- Justo, eso es…

- Pues te voy a decir algo: si es que al final, todos los hombres son maricones, porque de una manera u otra, a todos les gusta dar por ahí. Así que tú estás muy bien como estás, no seas boba.

- ¿Y no quisiste tener hijos, tía, o qué pasó? – le pregunté.

- Si es que Pablo no podía. Se ve que de pequeño le dieron un balonazo en sus partes que le dejó impotente, y que menos mal que su padre era uno de los mejores médicos, porque le salvó de la muerte que estuvo malísimo por el golpe ese, pero ya no servía para tener hijos. Que ya me lo podía haber advertido antes de casarme, que de eso me enteré después, y eso se dice, porque si no valía para eso…

- Claro, de haber sabido que no funcionaba, igual no te hubieras casado con él, ¿no?

- No, no, si funcionar funcionaba bien, pero no servía para eso (…)

- Pues tía, que me alegro mucho de verte tan bien. ¡Que estás estupenda!. Aparte de lo de la vista, estás fenomenal. Que muchas personas quisieran poder llegar a tu edad y tan bien como tú que no tienes otros achaques más que la pila de años.

- La pila, sí hija, sí. Pero la verdad que estoy muy bien y no me puedo quejar. Todavía tengo ganas de seguir estando por aquí, no tengo ninguna prisa por marcharme.


(CONVERSACIONES CON MI TÍA ABUELA DE 93 AÑOS)

26 comentarios:

  1. Brava! Plas plas plas. Este texto es amor. Muy fan tuya. Y con este más si cabe.

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  2. No sé qué hice con el comentario.
    Decía que habrá ido a muchas fiestas, pero me da la sensación de que tu tía no lo pasó muy bien en sus 93 años.
    Y reflexionaba también en cómo determina nuestra vida el cuándo y el dónde nacemos, más que el propio carácter.

    Muy entretenido el texto

    Un abrazo

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    1. Uy qué profunda, jajaja.
      Yo creo que sí se lo ha pasado bien, de hecho siempre ha tenido mucho sentido del humor y se ríe de todo. Simplemente se ve que no tuvo suerte en el amor, y tengo que decir que no sé si me dio miedo o alegría verme como ella dentro de unos cuantos años, soltera y sin hijos: SOLA.
      El caso es que ella está muy sola, pero se la ve tranquila y relativamente feliz. Digo lo de relativamente porque lo que más le pesa es haber ido perdiendo a padres, hermanos, sobrinos... Y sin embargo dice que no tiene ningún deseo de dejar este mundo todavía, así que por algo será, ¿no? Me transmitió algo de esa tranquilidad, no sé.
      Y también me hizo pensar sobre el amor en aquellos tiempos y los de ahora. Que puede que hayamos ganado en libertades, pero creo que por otro lado, eso nos ha traído más problemas... pero mi discurso da para una nueva entrada en el blog, jajaja.
      Besos!

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  3. Yo tengo una tia de 76 años, con la que me echo charlas similares. Q haría yo sin ella. Preciosa tu historia y tu tía ;) Mil besos

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    1. Una tía mía, sobrina de la tía de la que hablo en esta entrada, me ha sugerido que "entreviste" a otra tía abuela de la cual no se conoce nada sobre su vida sentimental, si es que la tuvo. Y mira, creo que me voy a poner a ello, que estos marujeos son de lo más divertidos, sobre todo por ver cómo cambian los tiempos entre las distintas generaciones, y ellas necesitan compañía. Mua!

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    2. Me parece una idea brutal lo de entrevistarla, y si lo grabas, mejor aún. Yo tengo pendiente de enseñar a mi hijo una charla que grabó su padre con su abuelo (el bisabuelo de mi cachorro) hace como 20 años en la que cuenta un montón de cosas para flipar, que este señor tuvo una vida de novela.
      Imagina la suerte que tenemos ahora de poder dejar para la posteridad grabaciones o vídeos de los que algún día serán los antepasados de nuestros hijos o sobrinos, para que sepan cuales son sus raíces.
      No lo dudes, hazlo! A mi me habría encantado ver y escuchar a alguno de los míos...

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    3. ¿Grabadora? No lo había pensado, pero a esta tía abuela hay que tirarle de la lengua sí o sí, que a muchos nos puede la intriga. Suenan tan estupendas las historias de nuestros antepasados... me pregunto cómo sonarán las nuestras dentro de unos años, uff!

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  4. Molan estas conversaciones "amoriles" con los abuelos o allegados de avanzada edad. Sobre todo por el desparpajo con el que -ahora por fin- ya pueden hablar.

    En una ocasión, mi tía, que tiene unos 80 años, me contó una historia similar a la que has relatado aquí.

    Saludos.

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    1. Saludos, anónim@
      Soy muy fan de estas historias, como acabo de responderle a Sonsoles, creo que voy a seguir indagando con el resto de tías abuelas.

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  5. Me ha recordado muchísimo a las conversaciones que tenía con mi abuelo. Qué pena que se murió tan pronto. Que sí, que vale, que vivió 82 y muy intensos. Pero yo era demasiado joven para tocar ciertos temas. Él me contaba sobre sus ligues en el pueblo, sobre la delgaducha que se tiraba en el pajar y le clavaba los huesos, del pretendiente madrileño que mi abuela rechazó porque llevaba sandalias, de cómo él le compraba los preservativos a su hermano (sería de extranjis, supongo...).

    Y sobre el tema de la soledad, qué puedo decir? Que hay viejetes con un montón de hijos que están más solos que la una y otros que no los han tenido, tienen a su familia acompañándolos hasta el final. Quiero pensar que son otros tiempos y que aunque no tenga hijos, voy a estar con más viejetes como yo y no nos sentiremos solos. Discutiremos hasta el final quién tiene más achaques.

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    1. A mí tampoco me quedan abuelos, pero esta tía abuela de la entrada, es clavaíta a mi abuelita del alma a la que tanto echo de menos. Las historias de los abuelos son las mejores, sin duda.
      Jajaja, yo sería como tu abuela, ¡yo también rechazo a pretendientes con sandalias! Y me has dejado toa loca con lo de los preservativos, ¿existían? O_o
      Por otro lado, he de confesar que esta tía abuela está muy solita la pobre aunque tiene a una chica que la cuida, que cada uno hace su vida, pero voy a proponerme visitarla más a menudo, por el buen rato que pasé con ella, y porque ni te imaginas lo feliz que la hice simplemente por visitarla. Aún me dura la sonrisa. :-)
      Debe ser especialmente chunga la soledad en la vejez, y más aún cuando ves que vas sobreviviendo a todos tus seres queridos. Por eso sinceramente, creo que yo no quisiera llegar a tanta edad...

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    2. Sí, sí, ya existían los preservativos :) Eso sí, cómo los conseguía es algo que jamás me dijo, porque en la España de la posguerra... En su momento él hablaba de que los compraba en la farmacia, pero no creo que fuera tan sencillo como eso. Ay, cómo me gustaría saber esa aventura también! :D

      Sobrevivir a la gente que quieres debe de ser lo peor, al menos es lo que dicen muchos mayores. A veces, aunque tengan hijos y nietos, se ven solos precisamente porque han perdido a la gente de su generación. La soledad es un tema muy complejo.

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  6. Nuestra forma de vida ha cambiado en pocas décadas, aunque si se analiza profundamente, puede que exista entre las mujeres del presente el mismo número de frustraciones que las mujeres del pasado.

    un saludo
    y gracias por tu visita :)

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    1. No sé si el mismo número, pero nos complicamos mucho más ahora que supuestamente lo tenemos todo "más fácil".
      Gracias a ti, tus textos me cautivaron.

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  7. Buenísimo...me encanta.... a mi me ha contado esas historias un montonaxo de veces y siempre le pregunto para q me vuelva a contar.... Pero NUNCA podría escribirlo tan BIEN... Entrañable, admirable y que me emocionas coño....!!!jajaja!

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    1. Ay mi primiiii. Es que tú te has pasado muchos veranos con ella y has tenido más trato. Yo todo esto lo había escuchado también pero me encanta que vuelva a contármelo. Tu madre me ha dicho que ahora indague con la Pitis, Jajaja. Eso sí que sería bueno. Muuuackaa!

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  8. A saber que historias contamos nosotros.
    Recuerdo en la crisis del 2013 cuando tu abuela y yo...

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    1. Como solterona y futura "no madre", yo me voy a currar el amor de mis sobrinos, para que me visiten en la vejez y poder contarles historias, que hay para dar y tomar ;-)

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  9. Todo un placer, haber llegado hasta aquí y, conocer tu blog.
    Ya tienes una nueva seguidora.
    Un beso
    Nela

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    1. Muchísimas gracias. Pues ponte cómoda... Besos!

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  10. La sensación que me quedó cuando lo leí la otra vez es que las mujeres de antes valoran mucho más que algunas de ahora la libertad que tenemos.
    Poder ir a dónde queramos y cuando queramos, casarnos o no, tener hijos o no ... Ay, que para eso ahora no hay tanta libertad.

    Un besito para tu tía abuela y otro para ti. De casta le viene al galgo.

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    1. La conclusión que saco yo es que cuanto más fáciles tenemos las cosas, más nos complicamos la existencia. Estoy segura de que en la edad de piedra, la gente no necesitaba ir al psicólogo por ejemplo, porque sus preocupaciones eran otras más importantes.
      Y luego como dices, que desde luego hemos retrocedido a los tiempos de Franco y vamos de mal en peor.
      Cómo me gusta eso de "de casta viene al galgo", porque quien a los suyos parece, honra merece ;-)
      ¡Besos!

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