domingo, 13 de marzo de 2016

Nuestra bancada más frívola (y la libido de la política)


En los grupos de Whatsapp entre amigas cabe hablar de todo. En nada podemos pasar de comentar los últimos cotilleos, las tendencias de moda o las bondades de cualquier artilugio que nos recomendamos entre nosotras, a debatir sobre política, y de ahí derivar en los detalles de las fantasías sexuales de cada una.

Una de mis amigas opinaba que encontró a Albert Rivera especialmente guapo en el Debate de Investidura porque decía que le habían tapado muy bien la calva, y a colación de lo mono que estaba, confesaba que le da morbo la hornada de muchachos jovenzuelos de la nueva política.

Eso, y la pregunta de Nora -que siempre está a lo suyo- que se cuestionaba si Pablo Iglesias se habría follado a medio Podemos como se rumorea (“Errejón dijo que en Podemos hay mucho sexo” fue su argumento), fueron los detonantes para que  las demás empezásemos a analizar el nivel de follabilidad de cada miembro. Porque ellas se han acostado con un montón de políticos... en sueños, claro.

Y no sé, yo siempre he sido de fantasear con ídolos musicales, pero jamás me había planteado montármelo con un político. De hecho siempre he dicho que de haber tenido el dinero y un cuerpo que me acompañase, habría sido una groupie para irme de ciudad en ciudad detrás de mi ídolo. ¿Pero políticos? La crisis ha debido disparar alarmantemente nuestros niveles de depravación sexual.

Decía Kissinger, uno de los políticos más influyentes del siglo XX, que “el poder es el mejor afrodisíaco”. Mucho se ha hablado de la erótica del poder, pero lo cierto es que aunque los políticos nunca han destacado por ser un colectivo especialmente agraciado, se me ocurren unos cuantos ejemplos de dirigentes que se lo han montado estupendamente a pesar de no ser unos Adonis, como John F. Kennedy, Silvio Berlusconi, Nicolas Sarkozy o más recientemente François Hollande. Acostumbrados como estábamos a la calva y el barrigón, bien es cierto que la nueva remesa de políticos, “son como un soplo de aire fresco” en palabras de mi amiga Maya. Son los PILFS (Politicians I’d like to fuck), o sea, los “políticos a los que me gustaría follar”.

Largas colas de espera para estar a pocos metros de distancia para poder tocarles, abrazarles  y contárselo después a los nietos o compartirlo en las redes sociales; lágrimas de emoción, pósteres, revistas… ¡Es un debate de Podemos! En el congreso fundacional que se celebró en Vistalegre en octubre de 2014, a Pablo Iglesias hubo que sacarlo prácticamente en volandas. “Soy un militante, no un macho alfa”, decía en respuesta a los que le pedían liderar su grupo. Pero la sexualización de su discurso caló hondo entre las féminas, y una seguidora del Círculo de Esparraguera no pudo evitar agarrarle el culo con deseo a Pablemos en un claro gesto de “por mí y todos mis compañeros”. Allí también había perros que esperaban a ser acariciados por Pablo Superstar, cuya popularidad ya había adquirido tintes de estrella del rock.


De la misma manera que ocurre con futbolistas o actores, que por el mero hecho de ser famosos o de comenzar a tener éxito, disparan sus valores de atractivo, la fama de Pablemos podría estar desbordando nuestra percepción y nuestros sentidos. Porque Pablo Iglesias no tiene pinta de empotrador, no. Él ha aportado su coleta y el desaliño como iconos políticos, pero no es un macho alfa, sino más bien un macho alfalfa. No obstante, muchas le consideran 100% follable. ¿Qué está pasando?

La belleza, factor coadyuvante pero no determinante, representa una potencial ventaja para el éxito social; pero también es verdad que la perfección nos genera desconfianza e incredulidad. Sin ser precisamente un hijo de Apolo, el secreto de Pablo Iglesias está en la erótica de la palabra, su principal arma de seducción, en su comunicación no verbal rotunda, y en resultar improvisadamente sexy pareciendo accesible. La política, igual que el sexo, exige de seducción y conquista; y los políticos con más peso han sido casi siempre grandes seductores, y eso Pablo lo sabe. Pero a mis amigas igual se les ha olvidado que los grandes seductores no son siempre los mejores amantes.

- Yo en una noche loca y borracha me follaba a Pablemos… ¡y ya no digamos al melenas de Podemos! –escribía Paloma– Es que tiene pinta de follar sucio. Y noche loca…se presta a ello.

- ¡Agh! Yo pienso en follarme a Pablo Iglesias y me muero del asco, pero luego me acuerdo de un amante que tuve tan poco agraciado como él, y tengo que callarme la boca. Las cosas como son – contestaba Maya – Pues yo a Rivera y a Pedro Sánchez me los follaba tan ricamente. Y a Errejón…. Déjate. Ja ja ja ja. En fin. Yo ahora no me follaría a nadie en realidad.

- ¡Ay madreeeeee! – escribí yo adjuntando todos los emoticonos que hay con cara de susto o espanto. – Yo si tuviera que elegir, sólo a Rivera, aunque confieso que he pensado que Iglesias tiene pinta de montárselo bien. Porque le da mucho a la lengua.

-  Ja ja ja, ¡Rita y Rivera!. Pues fíjate que creo que Rivera debe follar fatal, pero aún así yo me lo follaba. Y también pienso que seguro que Iglesias folla de puta madre. Pedro Sánchez estándar –continúa Maya– Y con Errejón seguro que te ríes mucho. [Nota: Para mis amigas soy la “Condesa Roja Podemita”]

- Errejón es un sex freak y lo sabéis – decía Nora.

- Nunca me había planteado lo que decís de Errejón. Es que al pobre le he visto en tantos memes de bebé o con la mochila de Dora Exploradora que le veo asexual, como un angelico – escribí.

- Qué va, tía. Esos son los peores. Errejón es un salido – sentenciaba Nora.

Días más tarde de aquella conversación, aparecía casualmente un artículo en El Mundo que hablaba de los “Errejoners”, un club de fans en Internet del político que crece por minutos. Que tiemblen los “Believers”, “One Directioners” o “Auryners”, porque la nueva política tira abajo las puertas del Congreso para pasar a forrar las carpetas de los adolescentes y protagonizar los muros y time lines de las redes sociales.

Según el artículo, la cosa va más allá de la mera afinidad política –que haberla, hayla-, y los Errejoners idolatran al político como hombre público, pero como hombre ante todo.

"Si tuviera que elegir una cualidad de Íñigo, sería su forma de hablar. Me produce mucho placer oír su vocabulario, tan extenso, y su voz, realmente cautiva. Es capaz de convencer hasta al más incrédulo. La guinda del pastel es que es de lo más mono que hay por internet", dice M. Rafa. Otro de los miembros masculinos del club de fans, asiente: "Es una manera de captar nuestra atención: primero nos fijamos en él porque es atractivo, pero cuando le escuchamos nos terminamos de enamorar". Hay quien confiesa, incluso, que se pone sus discursos de fondo como quien pulsa el random de Spotify.

Está claro que la bancada podemita levanta pasiones.

- Sí, sí. Y además debe haber algo en tirarte al contrario, porque tengo una amiga super roja que siempre decía que los del PP le ponían muchísimo y se los follaría a todos, que le daban tanto asco que le ponía la situación – añadía Maya – Yo tengo ideología política pero mi sexo no. Ninguna.

- Muy fan de esa última frase. ¡Camisetas ya! Mae West no lo hubiera dicho mejor –remataba Nora.

- Sí, Errejón es como muy cuqui y yo no lo descartaba. Me lo he pensado mejor y creo que a Pablo Iglesias no le tocaba ni con un palo WIFI. Si tuviera que hacerlo, elegiría a Rivera – confesaba Paloma.

Albert Rivera obtiene así la mayoría absoluta y es el presidente, al menos de nuestras fantasías sexuales; e Íñigo Errejón tendría la vicepresidencia. Y si miramos más allá de nuestras fronteras, el que se lleva la palma es Yanis Varoufakis, cuyo nombre ha pasado naturalmente a ser “Varufucker”, por ese deseo irrefrenable de que nos empotre contra la pared. Los políticos se han humanizado, no tienen por qué sacarnos 40 años o ser repulsivos: son muy follables.

Claro que sí. Frente a la crisis política y económica, políticos sexys para olvidarnos un rato de la realidad que nos rodea. En una sociedad que consume en términos de mercantilización sexual, es fenomenal que los políticos entren en esa rueda, sobre todo si sirve para darnos alegría Macarena. ¡Que la Fiesta de la Democracia pase a ser Bacanal! De hecho, una encuesta llevada a cabo por una de las cadenas de tiendas eróticas más importantes, revelaba que 2 de cada 5 españoles de entre 18 y 35 años, decidían su voto por lo sexy que les resultaban los políticos. Se ve que en tiempos de incertidumbre, el capital erótico –entendido como un compendio de virtudes físicas, intelectuales y emocionales-, gana fuerza necesariamente: ¿Me lo follaría? ¿Sí? Pues le voto.

Total, confiamos nuestros votos a unos señores con traje y corbata muy serios que en vez de darnos soluciones, nos han traído miseria y mucha indignación. Dejemos de votar en función de un programa electoral que nunca se cumple, sino en base a desfiles en bañador, traje de noche y regional, y escojamos a unos buenos chulazos a partir de ahora para el gobierno de nuestro feromonazo.

- Yo es que además me imagino cómo deben oler todos. Rivera superbién tipo Hugo Boss. Pedro Sánchez también una colonia molona, pero algo más seco y fresco, no tan dulce; algo como Adolfo Domínguez o Massimo Dutti. Pablo Iglesias a rancio y humedad. Errejón por supuesto a Nenuco. Y Rajoy a Varón Dandy. Os voy a dar un titular: la nueva política me ayudó a recuperar mi libido. Pero basta ya, que entro a trabajar. Me lo he pasado muy bien charlando con vosotras, chicas – añadía Maya a la conversación.

11 comentarios:

  1. Jajajaja. Justamente el otro día hablaba con mi madre de que hay como una oleada de políticos de buen ver. Yo me quedaría con Garzón. Tiene su punto, el hombre. Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alter! Que bueno que sigas por aquí. Yo me pido a Ramón Espinar, Miguel Vila, Nacho Murgui y en un arrebato de locura, hasta a Pablo Casado y Borja Sémper.

      Eliminar
  2. Rita, qué alegría verte de vuelta.

    A mí los políticos me bajan bastante la libido. Hasta el punto de que tenía un amigo que me gustaba, yo le gustaba a él y cuando me dijo que pertenecía a las juventudes socialistas, reculé a la velocidad del rayo. Y menos mal, porque está implicado en una de esas tramas de corrupción y no me veo yo en el juzgado en plan infanta diciendo que no sé nada. Aún así, soy de carne y hueso, mis favoritos, Garzón y Tsipras.

    Besos y no te vayas mucho tiempo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias bonita! Sí, he estado así como un año sin pisar "mi casa" ni visitar las vuestras. Tendré que recuperar el hábito.
      ¿Enamorada de un implicado/imputado? Jajajaja, dime si has escrito sobre ello para leerte!
      Garzón también tiene su aquel, sí.
      Más besos para ti.

      Eliminar
    2. Sí! Me afectó tanto enterarme, que sí escribí, jajaja (me río ahora). Aquí.

      Eliminar
  3. Pues para aportar el punto de vista masculino,y aunque prefiera el jamón de york al serrano,me quedo con Alberto Garzón.
    Es tan rico,dan ganas de abrazarlo...pero sólo eso que es muy moreno.
    Bienvenida de nuevo Rita,no nos dejes otra vez huérfanos de tu ingenio durante tanto tiempo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, poco rubio blancurrio hay como esos que te gustan a ti. Tendrás que contarme como está el percal en Suiza.
      Gracias por tus palabras y por tu apoyo siempre. Muuuuack!

      Eliminar
  4. Pues yo me quedo sin ningún tipo de lugar a duda con Ramón Espinar, un empotrador en toda regla: http://homoerotico.es/2015/los-politicos-espanoles-mas-atractivos/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mmmm siiii. Yo también. De hecho hasta he tenido sueños eróticos con él.

      Eliminar
    2. Mmmm siiii. Yo también. De hecho hasta he tenido sueños eróticos con él.

      Eliminar
  5. I consider this the best blog of all sensational
    good articles I am here in Brazil would much success
    I indicate to my friends
    Sexo Gratis

    ResponderEliminar

No te cortes, di lo que sea que aquí no hay censura