lunes, 28 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas

“Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana”
Prólogo del libro “Patas arriba. La escuela del mundo al revés” de Eduardo Galeano

Yo no entiendo nada. Vivimos en el mundo al revés. Que hacen falta buenas dosis de inocencia, de amnesia y de resignación para comprender todo lo que nos está pasando.
Para incentivar la economía, se bajan los salarios y se suben los impuestos. Se criminaliza a los funcionarios acusándoles de vagos y se les castiga congelando sus sueldos o directamente se les despide como solución a todos los excesos. Para acabar con el fraude se inventan lo de la amnistía fiscal; y los políticos corruptos no dimiten a pesar de todo y se les premia volviéndoles a elegir. Para acabar con el paro se crean nuevas leyes que facilitan el despido masivo y se eliminan las prestaciones. Los políticos en sus discursos apuestan por la sanidad, la educación y la investigación, pero la realidad es que se cierran hospitales, se despide a profesores y se paralizan los concursos de acceso a nuevas plazas; e inexplicablemente estas son las partidas más recortadas por encima de los presupuestos destinados a la Casa Real, por poner un ejemplo. El ciudadano se tiene que proteger de la policía, hay aeropuertos sin aviones ni pasajeros, autopistas sin coches, viviendas sin inquilinos... Y hoy por hoy, el avance, consiste en ir para atrás.
De un tiempo a esta parte, raro es el día en el que no desayuno leyendo noticias que no entiendo y que desafían mi raciocinio. Y de la sorpresa que causa el no comprender la naturaleza de los hombres ni de sus actos, surge la indignación. De sentir que uno vive en un mundo al revés.

La misma indignación que he sentido al salir del cine de ver "El lado bueno de las cosas" (Silver Linnings Playbook) de David O. Russell, protagonizada por Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, a la que los académicos han decidido regalar ni más ni menos que 8 candidaturas a los Oscar: mejor película, director, mejor actriz y actor protagonistas, mejor actor y actriz en la categoría de actor secundario – Robert de Niro y Jacki Weaver- y mejor guión adaptado). Y fíjate que he leído que hacía más de tres décadas que una película no hacía pleno estando nominada a todas las categorías principales, o sea, que ves esto y piensas que la película no es moco de pavo, que tiene que ser una joyita, vaya.  Nada más lejos de la realidad.


ARGUMENTO:
Basada en el libro de Matthew Quick “Un final feliz”, “El lado bueno de las cosas” es la historia de Pat (Bradley Cooper), un hombre que sufre un trastorno bipolar. Tras pasar ocho meses internado por agredir brutalmente al amante de su mujer, sale de una institución mental decidido a controlar su ira y recuperar su antigua vida, esposa infiel incluida.
De vuelta al mundo real, se va a vivir con sus padres, y mientras lidia con su disfuncional familia -una madre hiperprotectora (Jacki Weaver) y un padre (Robert De Niro) obsesivo adicto al fútbol americano y las apuestas- en su camino de redención y reconquista se cruzará con Tiffany (Jennifer Lawrence), una depresiva viuda que se ofrece a ayudarle a conseguirlo a cambio de que sea su pareja en un concurso de baile.

Lo de leer las críticas de las películas es como leer las noticias en el periódico o verlas en la tele; cada uno lo cuenta a su manera, pero cual borrego, te sueles fiar de lo que dice la mayoría y te decides a comprar tu entrada cuando el 99% de las críticas definen a la película así como: “una fresca comedia romántica que ha conseguido revitalizar el género”; “una joya indie con fascinantes e imprevisibles diálogos y con las interpretaciones magistrales de todo su elenco donde De Niro simplemente hace magia”; “una película que consigue des-estigmatizar las enfermedades mentales”; o “recuerda a Little Miss Sunshine por una coreografía cuya preparación vertebra buena parte del hilo argumental”.  

Y sales del cine y dices: ¿hola? ¿Me habré equivocado de sala?

Mi entendimiento del cine no va mucho más allá del me gusta/no me gusta, pero he salido con la sensación de haber visto una comedia romántica más, cargada de tópicos, con poca gracia y pretensiones de filosofía existencial. Me da a mí que ahora cuelgan la etiqueta de indie a cualquier cosa sólo porque tenga determinada música, y colocársela a este proyecto porque la banda sonora venga firmada por Danny Elfman e incluya canciones de Stevie Wonder o  Bob Dylan, me parece más que discutible.
Previsible desde el minuto uno (lo cual me hace replantearme seriamente de nuevo lo de mis habilidades premonitorias, si es que el resto de los espectadores no se han imaginado el desenlace hasta llegar a los créditos), y con unos diálogos aceleradísimos que durante la primera media hora me tenían tensionada, y no sabía si tenía más ganas de fumarme un cigarro, de pegarme un chute de ansiolíticos o de salir de la sala.
Decir que Bradley Cooper hace el papel de su vida, pues qué quieres que te diga, tampoco es que venga de hacer Hamlet, pero ¿nominarle al Oscar? Ídem con Jennifer Lawrence que tampoco me ha transmitido nada, de la que lo único que tengo que decir es que tiene un cutis divino y que está muy buena; y a juzgar por la cantidad de planos de su culo en la película, creo que el director opinaba lo mismo.
El paso de Robert De Niro en la película me parece más testimonial que otra cosa, como si su nombre fuese garantía de seriedad, pero no hay que olvidarse que De Niro -condenado en los últimos años de su carrera menguante a papeles de padre neurótico-, no es Dios, y tiene también cagaditas como “Terapia peligrosa” o “Los padres de ella” y sus secuelas. Quizá por eso digan que ha regresado el mejor De Niro de los últimos años, pero si le dieran el Oscar por “El lado bueno de las cosas”, a mí me sonaría a premio de consolación y me parecería hasta insultante. Me niego a que este papel prevalezca en la historia sobre el Travis Bickle de “Taxi Driver”.
En general todos están demasiado histéricos, y a pesar de que supuestamente son personajes que están al límite, la sensación es que se han quedado a medias, están desdibujados. No es que traten de normalizar la bipolaridad u otros trastornos, es que ignoran casi por completo las implicaciones de esas enfermedades y te plantean algo así como que ser un excéntrico obsesivo-compulsivo es bueno, porque eres único, guay y especial, y además se cura simplemente enamorándote de alguien y con un poquito de voluntad. Puaj!!
Utilizar el baile como terapia liberadora de la mente atormentada de los protagonistas, es el colmo de la ñoñería, y copiar a modo de clímax cómico final el pseudo momento “Dirty Dancing” en el que la bailarina salta y él ha de cogerla por los aires y elevarla, es además cutre.




A lo mejor es que no he entendido nada por no ser americana, porque lo del rollo de “excelsior” no lo he captado, ni el supuesto humor corrosivo, ni la enseñanza de esta película sobre el amor y el lado bueno de las cosas. Mi único aprendizaje es que no hay que fiarse de los Oscar. Y que a falta de mayores dosis de inocencia, amnesia o resignación para poder ver el mundo de colores y el lado bueno, lo  que quiero es fumarme lo mismo que los académicos de los Oscar para al menos poder ver este telefilm como la obra maestra que pintan.
Lo que yo te digo: el mundo está al revés.

13 comentarios:

  1. Lo de las pelis que llegan a los Óscar es un poco como los que llegan a políticos, se da por sentado que tienen cierta calidad, valores, etc etc... Luego no pasan de ser un fraude, el nepotismo y el amiguismo elevado a la enésima potencia y es que el capitalismo arraiga sus uñas consumistas sobre todas las manifestaciones incluidas las culturales. El año pasado en el florecimiento y auge de los principios de una pseudo-relación que referí en un comentario anterior, el camarero se emperrunó en llevarme a ver "Los Descendientes", película con cinco nominaciones a los Óscar, entre ellas la de mejor película y una inexplicable estatuílla en su haber. ¡Valiente pedazo de porquería de película! Yo de entrada, como tú, sólo ver el cartel me tiró para atrás, y le pedí que me llevara a ver Underworld parte 10.000 pero ésa no por Dios, y que va, tenía que haberle dejado al minuto diez de la soporífera película... Gracias por el aviso. Feliz día.

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    1. Justo, de ahí mi enfoque/paja mental de la entrada, porque lo he relacionado con las mentiras que leemos cada día en los periódicos. Pero ojo, que no digo que sea mala la peli, pero tampoco buena. Vamos, que a mí me dolió gastarme el dinero en la entrada, pero igual en casa de sobremesa la habría disfrutado más. Pero desde luego no es la obra de arte que pintan, y no se merece ni uno de los Oscar a los que opta. Feliz día para tí también.

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  2. A mi "Los descendientes" me parece una de las mejores películas del año.

    Los Oscar son lo que son. Unos premios de la industria. Gran parte de los votantes son productores y publicistas. Es decir, gente que ve el cine como un producto.

    Además los hermanos Weinstein dominan el cotarro. Ellos son los que consiguieron que Crash ganase a Ang Lee,y Spielberg. Llevaron a Roberto Begnini al Oscar. Se empeñaron en hacer de Pe una estrella y consiguieron que una comedia romántica como "Shakespeare in Love" se llevase la estatuilla a mejor película.

    Lo mejor de los Oscar es hacer la quiniela, cotillear la alfombra roja y criticarlos. Como referente cinematográfico mejor www.flipesci.com

    p.d. Jennifer Lawrence está requeteñamñam

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    1. Se me hace raro que no puedas quotear diciendo eso de "hablamos de esto aqui y aqui", ¡conservas la camiseta? :-)

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  3. Una comedia romántica... es eso, una comedia romántica. Todas están hechas de tópicos y hay que verlas como lo que son. Algunas son más rescatables que otras y dependen de nuestros gustos. Aunque, sinceramente pensé que El lado bueno de las cosas sería de las rescatables por todas las buenas críticas que había oído. Pero con tu comentario, casi que prefiero verla en casa y no gastarme el dinero de la entrada.

    Y el tema Oscars... es todo politiqueo. Es uno de los momentos del año en que tengo ataque de frivolidad y sólo me interesan los modelitos de la alfombra roja :P

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  4. Sí, era consciente de que iba a ver una comedia romántica, con todas sus consecuencias, pero las críticas que había leído me confundieron. Vamos, que no merece la pena gastarse los dineros en verla, mejor esperar a que la pongan por la tele.
    ¿Por qué no emiten los Oscar en abierto para que podamos criticar a gusto los modelitos? ;-)

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  5. Tiro un euro esloveno al aire4 de febrero de 2013, 0:58

    Estoy disfrutando con "El lado bueno de las cosas" y quiero ver los Oscars en directo

    ;)

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  6. Totalmente de acuerdo!! Película sobrevaloradísima donde las haya!
    Yo también esperaba "algo" más que esa sucesión de topicazos de peli moñas de sobremesa, con coreografía incluida.
    La historia es súper predecible, tanto como casi cualquier comedia romántica. Pero lo peor es que es una película pretenciosa. Quiere aparentar más de lo que es.
    Las interpretaciones de Bradley y JLaw, MEH. O sea ellos están guapísimos y estupendos, él con su camiseta sudada de runner y ella con su mallitas toda mona; pero a mí no me transmitieron ninguna química, la verdad.
    Correctitos y punto. Y para nada creo que sea la cosa como para las dos nominaciones de ambos y el Oscar para ella.
    Robert De Niro, totalmente desaprovechado y encasilladísimo en el papel de resignado padre de vuelta ya de todo.

    En fin, que para pasar un rato, bueno. Pero para nada fue la sorpresa indie del año, como nos la vendieron. De indie tiene bien poquito, de hecho.
    Y luego el mensaje simplón de que el amor verdadero lo cura todo. Hasta el trastorno bipolar. Ejem....
    Nada, eso. Que suscribo tu opinión punto por punto.
    Y que ayer descubrí tu blog y que me ha gustado, así que, con tu permiso, me quedo y voy leyendo poco a poco, desde el principio.
    Saludos! :)

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    1. Genial, encantada de que te quedes, sobre todo si me das la razón :-p

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