miércoles, 16 de enero de 2013

Superhéroes del equilibrismo



Mujer blanca, soltera, busca.
Ya sea con los ojos abiertos y de manera activa, o disimuladamente, como el que pasea mirando al suelo y encuentra una monedita. Yo sí busco. O espero encontrar, que parece ser más políticamente correcto. Me tienen frita todos los que dicen que eso no se busca, sino que se encuentra, aunque a mí me suena más bien a consejo derrotista: “Anda tonta, va, que lo que te pasa a ti es que buscas, pero tú relájate que verás cómo cuando menos te lo esperes aparece”. ¿Cómo, cuándo, dónde?

Pues sí, sí busco. No hablo de piso ni de trabajo (afortunadamente, tal y como está el patio), sino de una pareja. Y extrapolando el ejemplo de la monedita, no quisiera conformarme con cualquier cosa, sino que quiero la perra gorda.
Y aquí vamos al quid de la cuestión, a la definición de la "perra gorda".
El príncipe azul que yo soñé, con el tiempo se ha ido cargando de un montón de peros y de aprioris que años atrás habrían pasado desapercibidos, pegas que ahora hacen saltar las alarmas de peligro en cuanto son detectadas, y consiguen emborronar la imagen del candidato, su esencia, lo verdaderamente importante.
Sí, me estoy convirtiendo en una solterona maniática, a la que las manías le vienen limitando desde hace un tiempo, pues éstas se han convertido en pegas que voy repartiendo a diestro y siniestro, y no siempre de manera acertada, tengo que admitirlo. He creado una plantilla imaginaria del hombre de mis sueños que siempre llevo conmigo, y me doy cuenta de que jamás consigo que encaje en todos los ángulos de los hombres que se cruzan en mi camino. Soy capaz de rechazar a un tío por detalles tan simples como que lleve sandalias de Jesucristo o un sello en el dedo meñique. Y el rasero que cuela a los que no hacen uso de estos adornos, acaba haciendo criba con cosas como las faltas de ortografía garrafales, la falta de inquietudes, o la abundancia del color gris. Un casting interminable que acaba cargándose a todos los candidatos y suele dejar como único ganador a mi perro, en el que me refugio buscando afecto cuando no encuentro lo que deseo en mis congéneres. "Cuanto más conozco a los hombres, más me gusta mi perro", como dijo Brigitte Bardot reinterpretando las palabras de Lord Byron.

He llegado al punto en el que no se definir lo que busco, pero tengo claro lo que no quiero. Que yo no quiero la perra chica, porque para eso, como decía mi abuela, el buey solo, bien se lame.
Y me sorprendió que alguien como Mateo Gil en su corto “Dime que yo” (ganador del mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya del 2009 y del Premio Especial del Jurado en el Festival de Málaga del mismo año),  supiera dar las pinceladas de ese imposible que algún día espero encontrar:
Queréis putos supermanes. Queréis tíos fuertes pero que tengan tipín. Que tengan pinta de atormentados pero que sean graciosos. Os gustan poetas, pero un poco brutos. Queréis que sean constantes pero que sepan sorprenderos. Queréis que sean sinceros pero que conserven el misterio. Que estén locos por vosotras pero que pasen de vuestro culo. Queréis que sean guapos pero que la belleza no importe. Y que tengan un buen rabo pero que el tamaño de igual. O sea que... ¡joder! Queréis superhéroes del equilibrismo. Queréis que tengan la capacidad de abriros el cielo en un momento pero sólo para vosotras. Queréis que no tengan secretos pero también que sean como desconocidos cada vez para poder sentir las putas hormiguitas en el estómago...¡Lo queréis todo, coño, todo!


Pues sí. Lo quiero todo. ¿Acaso no tengo derecho a escribirle la carta a los Reyes Magos ya que he sido buena?

10 comentarios:

  1. El comentario que peor me sienta es cuando me dicen "es que eres muy exigente". Que viene a ser como un "confórmate con menos, que no vales tanto".

    Haces bien en quererlo todo. Es lo que mereces.

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    1. Que te oiga el de ahí arriba. (Lagrimita...)

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  2. Hola, aquí estoy escuchando ya la 4º canción del nuevo disco del tio de "Once", viendo a mi maravillosa amiga Judith Diakhate en "Dime que yo" y planteándome que me voy a ir a hacer la compra al super del Corte inglés a última hora de la tarde, que a pesar de que estoy casado me encanta fantasear...hace tiempo que dejé las citas internáuticas, me dieron pereza ya en su momento, pero he de reconocer que los avances tecnológicos facilitan mucho el ligoteo, ya que puedes ir al grano, aunque no es conveniente esperar demasiada sinceridad.
    Buenas noches mi Carrie a la española.

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    1. Jajajajaja! ¡Quédate con tu marca blanca, merece la pena! Es la tercera vez que me llaman Carrie, ¡sin ser yo nada de eso! Mmmm...
      ¡Bienvenido a mi rincón de desahogos! ¡Uf, qué calor tengo!

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  3. He llegado aquí por casualidad, y me ha gustado mucho esta entrada, a ver si busco tiempo para leer algunas más de tu blog.

    Al final del monologo de Mateo Gil ha faltado una frase: "Y tú...¿tú que ofreces?"

    Un saludo.

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    1. Pues bienvenido y muchas gracias por entretenerte por aquí. Después de ese monólogo, la chica le hace la contraréplica, pero tanto él como ella, hacen exposición de lo que piden, no de lo que ofrecen. Te recomiendo encarecidamente que lo veas :-)

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  4. al menos dices abiertamente querer y desear una pareja. eso es un paso. también es un paso que sepas qué es lo que no quieres, porque lo que quieres es muy amplio y puede variar.

    no obstante, creo que para encontrar a alguien que te complete, necesitamos no depender emocionalmente del sustento que nos proporciona el otro. en otras palabras, ser libres y realmente "autónomos". que la felicidad sea endógena y venga de nosotros, no de lo que nos aporte el otro. solo así, conseguiremos elegir bien.

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    1. La cuestión con la que me vengo encontrando es que los hombres de mi edad no quieren pareja, porque ya vienen de ahí. Y sí, totalmente de acuerdo en tu punto. Lo primero uno mismo, ser independiente y autónomo. No necesitar.
      Bienvenido a mi rincón!

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  5. Hola guapa, acabo de aterrizar en tu blog y seguiré leyéndote!! bienvenida al grupo de girls que nos desahogamos en la red. Yo la verdad... ya no sé lo que quiero... pero simplemente ocurre Rita, aparece y ocurre sin más.

    Besos!!

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    1. Pues yo hago ¡chas! y nadie aparece a mi lado, pero seguiremos "esperando que aparezca". Muchas gracias por leer, girl!

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